La influencia de las normas sociales como factor de cambio se basa en la presunción de que el cambio se produce a medida que las personas aprenden nuevas orientaciones normativas, que a su vez producen nuevas actitudes, valores y relaciones interpersonales.

La presión del grupo es tal vez el estímulo más sutil y poderoso para cambiar y explica en parte por qué las discusiones grupales son uno de los métodos de cambio más frecuentemente utilizados en el desarrollo organizacional.

La efectividad de las discusiones de grupos en el cambio del comportamiento se identificó en algunas de las primeras investigaciones sobre dinámica de grupos.

Las ventajas de las discusiones grupales para superar la resistencia al cambio se demostró en un estudio clásico en una fábrica de ropa. Cuando tuvieron que realizar cambios laborales un grupo de control recibió una explicación convencional de que era necesario cambiar sus puestos de trabajo.

Un segundo grupo recibió una explicación elaborada sobre la necesidad de cambio y luego se seleccionaron representantes del grupo para ayudar a efectuar el cambio.

Otros dos grupos experimentales también recibieron una explicación detallada sobre la necesidad de cambio y después participaron como un grupo en el rediseño de los nuevos puestos de trabajo.

Después de que se implementaran los cambios, el grupo de control prácticamente no mostró mejora alguna con respecto a sus anteriores índices de desempeño, y la hostilidad de este grupo hacia la gerencia produjo un movimiento de personal del 17% en los primeros 40 días.

El grupo que seleccionó representantes mostró un reaprendizaje rápido y logró alcanzar un desempeño estándar dentro de 14 días, así como una mejora continua a partir de entonces.

A los dos grupos que se les permitió una participación total mostraron la mayor mejora en el desempeño y los niveles más altos de ánimo.

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