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Taxonomía de Bloom

Asimila

La taxonomía de Bloom es un conjunto de tres modelos jerárquicos usados para clasificar objetivos de aprendizaje en niveles de complejidad. La taxonomía de Bloom asume que el aprendizaje a niveles superiores depende de la adquisición del conocimiento y habilidades de ciertos niveles inferiores. Al mismo tiempo, muestra una visión global del proceso educativo, promoviendo una forma de educación con un horizonte.

A finales de los años 50 del pasado siglo, había una corriente psicológica en los Estados Unidos encabezada por la escuela de Chicago que estaba muy preocupada por cómo se aprende y cómo evaluar los aprendizajes. Se comprobó rápidamente que no todas las acciones cognitivas tenían la misma complejidad, por ejemplo, no es lo mismo recordar un cierto dato que analizarlo o valorarlo.

Bloom desarrolló una jerarquía de los objetivos educativos que se querían alcanzar con el alumnado, dividiéndolo en tres ámbitos: Ámbito cognitivo, ámbito afectivo y ámbito psicomotor. Es del primer ámbito del que surge la tabla de la taxonomía de Bloom.

Esfera Cognitiva

El aspecto en que quizás se haya puesto mayor énfasis a lo largo de la historia de la educación, y en el que también se centra especialmente la taxonomía de Bloom, es en la esfera cognitiva.

En ella, se pretende potenciar la competencia del estudiante en el logro o consecución de determinadas capacidades u objetivos cognitivos (concretamente seis) a partir de diferentes capacidades intelectuales, afectivas y psicomotrices.. Si bien dentro de cada uno de ellos pueden encontrarse diferentes acciones y aspectos a trabajar, a modo de resumen podemos considerar que los principales objetivos de la educación según la taxonomía de Bloom son los siguientes.

1. Conocimiento

Aunque el concepto de conocimiento puede parecer muy amplio, en esta taxonomía se indica como tal a la capacidad de recordar lo previamente adquirido de manera más o menos aproximada. Se considera la más básica de las capacidades que el alumno debe adquirir y la que menor procesamiento requiere.

2. Comprensión

Adquirir y mantener grabado lo aprendido no exige un gran procesamiento, pero per se no sirve para poder adaptarnos al medio. Es necesario que entendamos lo que aprendido. Así, un segundo objetivo es el de ser capaces de transformar la información tal cual nos llega en algo que podemos llegar a comprender e interpretar.

3. Aplicación

Un paso más complejo es el de la aplicación. En este momento el sujeto no debe solo captar y entender lo que se le dice sino también ser capaz de emplearlo. No es lo mismo saber y entender qué es una multiplicación que hacerla de manera práctica y cuando se necesita.

4. Análisis

El análisis de la información supone ser capaz de abstraer el conocimiento obtenido en los anteriores momentos, requiriendo la capacidad de fragmentar la realidad de lo aprendido de cara a distinguir qué lo configura y permitir la aplicación en diferentes ámbitos.

Puede llegar a elaborar hipótesis y contrastarlas en base a la información proporcionada. Continuando con la multiplicación del ejemplo anterior, sería ser capaz de comprender que podemos realizar una multiplicación en un problema determinado y por qué es ello correcto. Requiere de un elevado procesamiento.

5. Síntesis

Sintetizar supone elaborar de forma resumida un modelo, combinando la información recibida para crear algo diferente de lo aprendido (de hecho en revisiones posteriores síntesis se cambia por creación). Es uno de los objetivos cognitivos más complejos, ya que supone no solo trabajar con la información aprendida sino también incorporar otros elementos que nos sirvan para obtener su base y aplicarla para crear.

6. Evaluación

Este elemento supone principalmente el hecho de ser capaces de emitir juicios en base a un criterio u opinión fundamentada. Puede suponer incluso la no aceptación de lo que se está enseñando, necesitándose para ello de un nivel de elaboración mental muy avanzada.

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